Su
segunda obra, de 1936, fue en realidad su tesis doctoral y
se publicó con el título de Interpretación
religiosa de la Historia. En ella examinaba la historia como
la sociedad en el tiempo, descartando las visiones institucionales,
raciales, periodísticas o épicas.
Residió en Santa Fe, donde dictaba cátedras
de derecho constitucional y en esa ciudad, junto con otros
estudiosos de la historia fundó en 1938 el Instituto
de Estudios Federalistas, desde donde se dictaron conferencias,
se establecieron lazos con entidades similares en el país
y en el exterior y a través de ellas se perfiló
una vigorosa corriente de los que buscaban "revisar"
la historia y sobre todo mirarla desde un ángulo social.
En 1942 salió su primer libro de historia Argentina,
Defensa y Pérdida de Nuestra Independencia Económica,
en la que se enrolaba en una posición proteccionista
e industrialista, contraria al liberalismo instalado.
En 1945, ya sumado a la naciente corriente de pensamiento
nacional de acción política, debió trasladarse
a Buenos Aires por desinteligencias con el rectorado y algunos
centros de estudiantes, fruto de su militancia política
e histórica. Centró entonces su actividad en
la Universidad de La Plata, ejerciendo también la cátedra
en colegios secundarios. Por entonces publicó Nos Los
Representantes del Pueblo, en la que historió –y
criticó- la obra de los constituyentes de 1853 y La
Misión García ante Lord Strangford, en que denunció
el pedido de coloniaje de Alvear en 1815.
La llamada Revolución Libertadora lo dejó cesante
para luego encarcelarlo, en ocasión de la detención
de su amigo John W. Cooke, a quién había dado
refugio en su casa. Pasó 35 días incomunicado
para luego participar en un gracioso y demencial interrogatorio
por quien se denominaba Capitán Ghandi donde se lo
acusaba de complicidad con el régimen depuesto... en
1852.
Luego de 70 días de prisión salió para
militar más activa y decididamente, enrolándose
en el intento del General Valle del 9 de junio. La dictadura
de Aramburu lo buscó para fusilarlo pero consiguió
pasar a Montevideo y de allí, aceptando una invitación
del Instituto de Cultura Hispánica, viaja a España
donde ermaneció hasta 1958, en que publicó uno
de sus clásicos: La caída de Rosas. En el exilio,
sobrevivió ejerciendo el periodismo y dando conferencias
en distintos ámbitos.
Volvió para sobrevivir de lo poco que le producían
sus publicaciones y artículos y eventuales cursos de
historia, que daba permanentemente en sindicatos de todoel
país.
Su actividad tenía como marco el Instituto de Investigaciones
Históricas Juan Manuel de Rosas, entidad de la que
fue presidente muchos años. De esa época son
sus libros El Cóndor Ciego, Rivadavia y el Imperialismo
Financiero y La Guerra del Paraguay y las montoneras Argentinas".
A raíz de esta última publicación su
nombre pasa a ser muy conocido en el Paraguay, a donde fue
invitado permanentemente a dar conferencias o asistir a eventos
relacionados con el prócer máximo Paraguayo.
Mientras tanto participó activamente en lo que se llamó
la resistencia Peronista convirtiéndose en uno de sus
referentes más respetados y queridos. Es en ese período
que el movimiento Peronista, antes indiferente toma con entusiasmo
las banderas revisionistas y las hace suyas. Rosa integraría
la comitiva de notables que fueron a buscar a Perón
en el famoso vuelo charter del 17 de noviembre de 1972.
Para entonces ya se había publicado su HISTORIA ARGENTINA.
obra de 13 tomos a los que luego de su muerte se le agregaron
ocho más.
El General Perón, en ejercicio de la presidencia, dispuso
que se hiciera cargo de la embajada en Asunción, considerando
su prestigio en Paraguay.
Muerto Perón, tuvo desinteligencias con el canciller
Vignes y optó por aceptar la embajada en Atenas, donde
permaneció hasta el golpe militar de 1976.
Regresó a Buenos Aires, donde sus libros eran retirados
de las bibliotecas y su nombre puesto en un "cono de
silencio". Pero el viejo luchador no se resignaba a quedarse
de brazos cruzados. Es así como se fundó la
revista Línea subtitulada La voz de los que no tienen
voz.
El propósito fue mantener viva la llama del pensamiento
nacional y mostrar que subyacía otra Argentina llamada
a renacer. No pudieron los militares acusar a Pepe Rosa de
ser guerrillero solo porque su figura era demasiado visible
y conocida. Pero buscaron todos los medios para acallarlo,
desde el secuestro de
la revista hasta los innumerables juicios entablados en su
contra. Pero "Línea", cada vez con más
coraje, salió adelante y fue la única voz distinta
que se escuchó durante esos años de plomo.
Su vida se apagó el 2 de julio de 1991 muriendo en
forma serena, como compensación a la vida de lucha
que tuvo. |