Volantines
(volantes peronistas)
Instrucciones para su uso:
Los volantes son para volar: caen en una mano, revolucionan
una conciencia (si se deja) y vuelan a otra mano; cuando aterrizan
en una pila de papeles, mueren ...
Un volantín puede mantenerse en vuelo PEGADO A UNA
PARED: en su tamaño natural o ampliado en afiche, puede
seguir revolucionando conciencias por la calle.
Los volantines pueden volar en avión o navegar en la
mochila de un cartero: SE LOS METE EN UN SOBRE, SE LOS ESTAMPILLA
Y ALLÁ VAN ...
Si es posible, que crucen fronteras: muchos sudamericanos
(desde México) y, por supuesto, los otros, no saben
quiénes somos los peronistas (¿fascismo?, ¿reformismo?,
¿populismo?, ¿refrito marxista?, ¿militarismo?):
necesitamos que los que pueden ser nuestros compañeros,
sepan quienes somos.
Los volantines se deslizan como submarinos en las oficinas
y en las facultades, en las fábricas o talleres, nutriendo
de doctrina e ideología la lucha gremial de los compañeros.
Lo volantines vuelan de amigo en amigo y de novia en novio,
porque el amor, sin negar el respeto a las diferencias, encuentra
iguales o hace iguales.
Los volantines recalientan las fotocopiadoras baratas ...
Los volantines tienen una referencia al libro o discurso del
que nacieron, para que cada uno pueda ampliar en él
su información.
Los volantines no tienen firma, porque cada agrupación
peronista política, barrial o gremial le puede dar
la suya.
Los volantines buscan otras maneras de circular que vos sabrás
y yo desconozco. Porque cada uno sabe con que bueyes ara y
cuál es la tarea para la que sirve.
Perón fue un conocedor de la tierra y la gente y un
imaginador de cambios y nuevas maneras de hacer las cosas.
Perón decía que el pueblo aporta a la cultura
nacional su "misteriosa creatividad" (léelo
en el Proyecto Nacional).
Ser peronista no es repetirlo, sino imaginar cambios como
él, inventando cada día una nueva, para que
los enemigos no duerman, los nuestros se diviertan, la Patria
sea grande y el pueblo feliz.
¡A VOLANTEAR, COMPAÑEROS! |